Problemas ambientales de Brasil

Los problemas ambientales de Brasil, aquellos que afectan el medio ambiente, son múltiples, vastos y de enorme gravedad, perjudicando todos sus biomas. Entre las principales amenazas están la polución del agua, del aire y del suelo, la deforestación, el depósito y disposición de basura en locales inadecuados, la caza y la pesca predadoras, el desperdicio de alimentos y de recursos naturales, y el calentamiento global. Todas ellas tienen su raíz en la explosión demográfica, en la acelerada expansión urbana y agropecuaria, y en el proporcional aumento en el consumo general de recursos, pudiendo actuar en separado, pero en general haciéndolo en combinación, y desencadenando una serie de impactos  negativos sobre la biodiversidad, haciendo declinar poblaciones, extinguiendo especies, privándolas de comida y abrigo, y provocándoles enfermedades, reducción en su crecimiento, anomalías genéticas y otros males.
Consecuentemente, se desencadenan perjuicios variados para la sociedad, que en todo de la naturaleza depende para sobrevivir, en la forma de reducción de fuentes de alimento y energía, de servicios ambientales, de materiales de construcción, de substancias medicinales, de fibras, aceites, resinas, condimentos y otros recursos. También perjudican al hombre directamente, causándole enfermedades y otros daños a su salud, finanzas y bien estar. Toda la sociedad brasileña siente los efectos combinados de esos problemas, y sufren más los más pobres, la despecho de la existencia de abundante legislación normativa y protectora.
Varias son las políticas y los programas gubernamentales y privados dedicados a la prevención y combate a las amenazas ambientales, pero en el balance se han revelado poco eficientes y poco ambiciosos, visto que las amenazas se agravan día a día, sin que haya señal de una reversión en gran escala en las tendencias actuales y en un futuro próximo.
Factores culturales, económicos y políticos, que privilegian la explotación predadora, inmediatista, no previsora y no sustentable de la naturaleza, además de la ilegalidad, dificultan enormemente la aplicación y la eficacia de las normas legales de monitorización, fomento y protección de las especies salvajes. La falta de educación ambiental y de conciencia de la población sobre el papel fundamental que la naturaleza desempeña en la vida humana son otros agravantes de ese contexto dramático, haciendo que las proyecciones de futuro no sean optimistas, aunque el conocimiento exista y sea fácilmente accesible, y aunque los costes de transformación del modelo actual sean bajísimos comparados con sus beneficios, especialmente en la perspectiva del largo plazo.
Ararinha-Azul
La ararinha-azul, Cyanopsitta spixii, especie que sólo existía en Brasil, fue declarada extinta en la naturaleza, quedando solo cerca de 70 individuos en cautiverio en el mundo.
15 feb. 2017 - Subido por AGENCIA EFE
Nombres como Copacabana o Ipanema evocan escenarios paradisíacos de arena blanca y aguas cristalinas ...


La deforestación en Brasil es uno de los grandes problemas ecológicos que el país enfrenta en la actualidad. Según el científico Ronaldo Hernández, la deforestación resulta en problemas ambientales en todo el mundo. No solo afecta a las personas en ese lugar, si no, a todo el mundo. Varias son sus causas, y  tienen peso distinto en las diversas regiones, siendo las más importantes la conversión de las tierras para la agricultura o para la ganadería, la explotación maderera, la usurpación de tierras, la urbanización y la creación de infraestructuras como puentes, carreteras y embalses.​El estado del Mato Grosso es el más afectado por la deforestación, seguido por el de Pará y Rondônia.​
Desde que el hombre llegó al actual territorio de Brasil, hay miles de años, comenzó a producir impacto ambiental en ciclos repetidos de deforestación. Los cambios climáticos también deben haber provocado importantes reajustes en la composición forestal de amplias regiones, pero el conocimiento del proceso en épocas tan anteriores es muy incompleto.​ A partir de la conquista portuguesa en 1500 los datos comienzan a ser más abundantes, atestando que muchas florestas cayeron, especialmente en el litoral, para retirada de maderas y uso agropecuario de la tierra. De allá para acá el problema se agravó profundamente. Se estima que el país tenía originalmente el 90% de su área cubierta por formaciones forestales variadas, el restante estaba constituido de campos,pero en 2000 la proporción total había bajado al 62,3%. Regionalmente la situación es aún más preocupante. Algunos biomas tuvieron reducciones muy importantes, especialmentela Mata Atlántica, una de las florestas más ricas en biodiversidad del mundo, de la cual hoy resta menos del 13%, y en estado altamente fragmentario, lo que acentúa su fragilidad.
Desde los años 70 la deforestación viene ganando creciente evidencia en los medios de comunicación y viene sido combatido por un creciente número de personalidades insignes, entre las cuales se cuentan científicas, artistas, filósofos, juristas y educadores de mérito ampliamente reconocido, desencadenando una vasta polémica pública que los últimos años se exacerbó de manera intensa.En toda parte se multiplican las investigaciones científicas y las iniciativas independientes para un desarrollo ecológicamente seguro,​ el gobierno ha invertido muchos recursos en el sector y tiene grandes planes para el futuro,​ pero eso ha sido considerado muy poco para asegurar un cambio definitivo en dirección a la sustentabilidad, y el gobierno ha sido duramente criticado por desencadenar retrocesos graves en varios niveles que anulan las ganancias.​ Según datos de la FAO anunciados en marzo de 2010, los años anteriores el Brasil venía presentando una nítida tendencia de reducción en la tasa anual de pérdidas, y redujo el área desmatada en 20 años. Sin embargo, continúa siendo líder mundial, seguido por la Indonesia y de Australia,​ y en 2013 el ritmo de la devastación volvió a crecer rápidamente,  perdiéndose los avances conquistados en la década pasada en el control del problema.
La deforestación no es un impacto ambiental aislado. Está íntimamente conectado a otros daños ecosistémicos, como la polución, la invasión de especies exóticas y el calentamiento global, reacciona con ellos y esa integración los refuerza mutuamente, generando efectos negativos mayores del que prouce la simple suma de sus componentes, efectos que son muchas veces irreversibles.​ El problema es grave en Brasil, tiene raíces culturales antiguas y profundas y muchas ramificaciones, produce serios perjuicios ecológicos, sociales, económicos y culturales, y no parece estar cerca de una solución definitiva, enfrentando gran presión de sectores conservadores y del agronegocio.​ Los especialistas que lo estudian afirman que son necesarias medidas mucho más enérgicas de combate, que lleven en consideración los datos científicos antes que los intereses políticos y económicos, y que incluyan una educación de la sociedad en gran escala, pues gran parte del problema deriva de la escasa información del público en general, especialmente de las poblaciones más pobres, sobre la decisiva influencia de sus hábitos y formas de pensamiento en la degradación de las florestas y de todo el medio ambiente, y sobre las repercusiones negativas en ancha escala que de eso derivan, en perjuicio tanto de la naturaleza como de la calidad de vida de las personas.

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